Con el pecho hendido de orgullo
cabalga el valiente paladín blanco,
con su mente en penumbra
para ocultar la luminosidad de su poder,
de su corazón, blanco como el primer copo de nieve
qu cae bajo la luz de la Luna llena,
sobre las piedras marmóleas de la devastada polis.
Solo en su umbría mente se alza una, ahora tenue,
imagen, brillante, blanca y pura como el único del unicornio
que perturba su fantasmal reflejo en el agua al rozar
su superficie; esa imagen, la de una persona, de corazón
glorioso,que se alza con su luz sobre la más pura estrella
y hace que el corazón de nuestro blanco caballero no
caiga en su propio universo de oscuridad...
Es su meta, inalcanzable mientras haya un ser oscuro en el que
pueda poner su sable, inquebrantable, como su voluntad, libre
como su ser.... puro como su alma y como el corazón
que sueña con conquistar, ya que, aunque e la tierra no
hubiese un ser libre, ese corazón sería el más difícil de someter, y ala vez el premio más grandioso que puede conseguirse....
Pues blandiendo la espada puede protegerle,
blandiendo la espada no puede abrazarle...
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