Primero sonaron las flautas y el arpa, y entonces el coro empezó a liberar notas desde sus 20 gargantas como una sola, mientras bajo un cénit de luz se representaba la historia. Las bailarinas danzaban alrededor del haz de luz, cercándose cada vez más, hasta que empezaron a caer, una a una como abatidas por un tirador experto. Entonces Adrián, con paso decidido pero suave atravesó el escenario, reanimando una a una a las doncellas que yacían en el suelo; una a una se fueron levantando, pero ya no eran gráciles, ya no eran bellas, eran deformes, monstruosas, violentas, sin alma. Se cobraban la vida de Adrián una tras otra, con cada porté este se iba volviendo rígido, hasta que dejó de moverse totalmente, mientras las de nuevo bellas, pero por siempre monstruosas, bailarinas giraban en rededor suya.
Se hizo el oscuro en el escenario, un cuarteto de cuerda tocaba una siniestra melodia, mientras los tenores del coro salmodiaban; en el escenario un anciano Adrián se movía lentamente, de un lado a otro, a través de un pasillo de bellas doncellas de rostros insondables. Conforme el bailarín pasaba por delante de cada una de las bailarinas, estas se volvían y desaparecían en las profundidades del teatro hasta que solo quedó una, Selena. La bailarina se agacho frente al viejo y le alzó la barbilla, obligándole a mirarla a los ojos; entonces una sonrisa se dibujó en la tez del anciano, y con una mirada de amor verdadero, se besaron. Esto hizo renacer al anciano, volvió a moverse, como si fuera joven, pudo danzar de nuevo con su amada; pero esta seguía sin sonreir, y mientras el bailarín la sostenía en volandas, Selena le clavó un cuchillo en el pecho. Con cara de asombro Adrián se vino atrás, vencido por el peso de la bailarina, cayendo de espaldas, con la asesina aún encima.
-¡¡NO!!-Gritó Robb, apartó a un lado el atril con las notas y bajo a trompicones de la grada del coro al escenario.
-¡¡¿¿QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO??!!- Gritaron a su derecha, Robb desvió lo justo la mirada del fallecido Adrián, y al volverla vió que estaba incorporado, aún con Selena encima, pero no con cara de estar muerto, sino con cara de asombro.
-¡¿QUIEN ES ESTE PERSONAJE?!- La voz de su derecha era la directora de escena, la profesora de danza.
-¡¿Qué haces Robb?!-Le dijo Selena.-¡Estás interrumpiendo la obra a cinco minutos del final!¡Desaparece!
-Y-yo pensaba que.. L-lo siento, ¡PERDÓN!- Y saltó del escenario a la zona de espectadores.
Aún con cara de asombro Adrián le dedicó una sonrisa que lo decía todo; Robb la recibió tapándose su sonrojada cara y acurrucándose en un asiento. "Lo siento" Gesticuló con la boca hacia Adrián, que contestó ampliando su sonrisa.
-BIEN, DESDE LA CAIDA, TRES, DOS, ¡MÚSICA!
lunes, 14 de septiembre de 2015
miércoles, 15 de mayo de 2013
Escucha
"Llegaré tarde al ensayo, lo siento mucho, huelga de trenes. Att: Adrián ^^" Apenas acababa de llegar al campus de la universidad cuando el SMS llegó a su móvil "tranquilo, Iremos calentando" le respondió. Ignoraba por qué una persona que era incapaz de hablar llevaba teléfono móvil, es verdad que puede ser útil para muchas otras cosas, pero un aparato diseñado para poder hablar a distancia, Robb pensó que podría ser un poco cruel, que te recordase continuamente que no lo puedes usar. Es algo que tendría que preguntarle. La gente ya no valora la voz, tan solo se fija en el mensaje, ni si quiera en el código, el buen hablar, la correcta expresión, por eso es que a Robb le fascinaba tanto Adrián, porque no menospreciaba nada, no tenia voz, pero todo lo que se puede transmitir con ella, lo transmitía con su cuerpo, con sus palabras, con su silencio... era algo que a Robb le parecía sorprendente, pues él era capaz de expresar todos sus sentimientos, todo lo que pudiera o quisiera emitir y transmitir, lo podía hacer usando únicamente la voz, le era imposible entender cómo alguien podía no tener voz, era cruel... o al menos así lo pensaba.
En la última semana se había congregado mucha gente para el proyecto, el coro de la universidad y el grupo de danza, reunidos para organizar un espectáculo único, danza y canto en vivo. No era el tipo de música que a Robb le encantase cantar, pues apenas entendía la letra en italiano y la melodía era muy lenta, pero en gran parte lo hacía por el bailarín estrella, Adrián, puede que no fuera sobresaliente en su clase, pero popular era, todos conocían al "Mudo Robotizado" como se le conocía por los pasillos.
Comenzaron a calentar la voz, mientras las bailarinas estiraban, todo mujeres, típicamente, al menos en el coro si había algún que otro hombre.
-¡Hey Robb!
Se giró, detrás suya, fatigado, estaba Jaime, uno de los susodichos coristas; Robb le tenía en alta estima, pues era un gran cantante y habían hecho alguna que otra competición de registro vocal, así como compartir apuntes en clase.
-Llegas tarde J, y apestas a tabaco te van a arrancar la cabeza como te jodas la garganta.
-No me estreses tío, si no llego yo pondremos la vocecita del robot, jajaja -Robb arqueó una ceja- ¿No lo sabías? el mudo baila en la función, una bailarina muy masculina, ¿sabrá hacer el robot? jajaja.
La cara de Robb era un marco, mitad ira, mitad incredulidad, tenia a J por una persona más tolerante y menos estúpida. Puso su semblante más frío y serio que pudo:
-¿Puedes venir un momento a las cajas del escenario?, falta un micro- y se marchó hacia el oscuro del escenario a buen paso, seguido de J.
-¡Dónde está el mic...- Robb le cogió de la pechera y le empotró contra la pared-¡Eh!
-¡Escucha! Metete la lengua por el culo, una sola gilipollez contra Adrián; porque ese MUDO tiene nombre, y un micro le hará compañía a tu lengua en tu culo. ¿Entendido?
-¿Desde cuando eres el defensssgj- Robb tiró más del cuello de su camisa empezando a ahogarle.
-No he oído tu respuesta- Le espetó Robb
-S-si, e-en-tendido.-Mientras cogía aire- Perdoname,.... no era mi intención ofenderte.
-Trae el micro y puede que te perdone
Las puertas de doble hoja del auditorio se abrieron de par en par, dejando entrar a un fatigado Adrián. Robb se hizo con una de las botellas de los coristas y se bajó del escenario.
-Respira muchacho-Dijo mientras le ofrecía el agua y una amplia sonrisa- no llegas tarde a ninguna parte.
Adrián se bebió la botella en dos tragos.
-¿Estas muy serio no?
"No tarde" entendió Robb tras una mezcla de gesticulaciones.
-Ya ya, que no llegas tarde te he dicho.
Con media sonrisa y un aspaviento, Adrián cerró el tema. Se apoyó en el hombro de Robb y fueron hacia la zona de la orquesta, donde las bailarinas estaban estirando. Adrián se quitó la camiseta sudada de correr y se puso una limpia de tejido técnico, ajustada, marcando su apolíneo cuerpo de bailarín. Comenzó a mover rápidamente las manos junto a una de las bailarinas, Selena se llamaba, una de las pocas amigas de Adrián; lenguaje de signos, algo que Robb tendría que empezar a practicar, o así él lo pensaba.
-Me voy con los mios, Adri, ¡cuídale Selena!-dijo mientras se volvía a subir al escenario.
-¡Qué me cuide él a mi!- Vociferó Selena- Como me tires haciéndome el porté te cambio la voz del traductor por la de Shakira, te lo advierto.
Adrián rió, con su silenciosa risa, mientras apretaba el biceps para mostrarle a Selena con qué la sujetaría.
-¡TODOS EN SUS POSICIONES! ¡PREPARADOS PARA EL PRIMER ENSAYO! ¡LUCES, SONIDO, PREVENIDOS!
En la última semana se había congregado mucha gente para el proyecto, el coro de la universidad y el grupo de danza, reunidos para organizar un espectáculo único, danza y canto en vivo. No era el tipo de música que a Robb le encantase cantar, pues apenas entendía la letra en italiano y la melodía era muy lenta, pero en gran parte lo hacía por el bailarín estrella, Adrián, puede que no fuera sobresaliente en su clase, pero popular era, todos conocían al "Mudo Robotizado" como se le conocía por los pasillos.
Comenzaron a calentar la voz, mientras las bailarinas estiraban, todo mujeres, típicamente, al menos en el coro si había algún que otro hombre.
-¡Hey Robb!
Se giró, detrás suya, fatigado, estaba Jaime, uno de los susodichos coristas; Robb le tenía en alta estima, pues era un gran cantante y habían hecho alguna que otra competición de registro vocal, así como compartir apuntes en clase.
-Llegas tarde J, y apestas a tabaco te van a arrancar la cabeza como te jodas la garganta.
-No me estreses tío, si no llego yo pondremos la vocecita del robot, jajaja -Robb arqueó una ceja- ¿No lo sabías? el mudo baila en la función, una bailarina muy masculina, ¿sabrá hacer el robot? jajaja.
La cara de Robb era un marco, mitad ira, mitad incredulidad, tenia a J por una persona más tolerante y menos estúpida. Puso su semblante más frío y serio que pudo:
-¿Puedes venir un momento a las cajas del escenario?, falta un micro- y se marchó hacia el oscuro del escenario a buen paso, seguido de J.
-¡Dónde está el mic...- Robb le cogió de la pechera y le empotró contra la pared-¡Eh!
-¡Escucha! Metete la lengua por el culo, una sola gilipollez contra Adrián; porque ese MUDO tiene nombre, y un micro le hará compañía a tu lengua en tu culo. ¿Entendido?
-¿Desde cuando eres el defensssgj- Robb tiró más del cuello de su camisa empezando a ahogarle.
-No he oído tu respuesta- Le espetó Robb
-S-si, e-en-tendido.-Mientras cogía aire- Perdoname,.... no era mi intención ofenderte.
-Trae el micro y puede que te perdone
Las puertas de doble hoja del auditorio se abrieron de par en par, dejando entrar a un fatigado Adrián. Robb se hizo con una de las botellas de los coristas y se bajó del escenario.
-Respira muchacho-Dijo mientras le ofrecía el agua y una amplia sonrisa- no llegas tarde a ninguna parte.
Adrián se bebió la botella en dos tragos.
-¿Estas muy serio no?
"No tarde" entendió Robb tras una mezcla de gesticulaciones.
-Ya ya, que no llegas tarde te he dicho.
Con media sonrisa y un aspaviento, Adrián cerró el tema. Se apoyó en el hombro de Robb y fueron hacia la zona de la orquesta, donde las bailarinas estaban estirando. Adrián se quitó la camiseta sudada de correr y se puso una limpia de tejido técnico, ajustada, marcando su apolíneo cuerpo de bailarín. Comenzó a mover rápidamente las manos junto a una de las bailarinas, Selena se llamaba, una de las pocas amigas de Adrián; lenguaje de signos, algo que Robb tendría que empezar a practicar, o así él lo pensaba.
-Me voy con los mios, Adri, ¡cuídale Selena!-dijo mientras se volvía a subir al escenario.
-¡Qué me cuide él a mi!- Vociferó Selena- Como me tires haciéndome el porté te cambio la voz del traductor por la de Shakira, te lo advierto.
Adrián rió, con su silenciosa risa, mientras apretaba el biceps para mostrarle a Selena con qué la sujetaría.
-¡TODOS EN SUS POSICIONES! ¡PREPARADOS PARA EL PRIMER ENSAYO! ¡LUCES, SONIDO, PREVENIDOS!
Ciclos
Esta semana me he dado cuenta de una cosa, la vida está llena de ciclos, días semanas, meses, estaciones, años, se van como vendrán. Mis amigos, esta semana les toca a los ripenses, hace una semana les tocó a los amigos por parte de novio, la semana anterior a los capoeiristas, la anterior a las amigas de mi barrio. Está bien ver a todos mis amigos a menudo, pero siempre hay alguien a quien hecho de menos, y no me doy cuenta hasta que llega su ciclo, así como me olvidaré de ellos cuando vuelva a cambiar de ciclo, y así hasta que el ciclo se alargue demasiado. Tengo miedo de perder a mis amigos, pero la experiencia me ha enseñado que los amigos que están ahí después de mucho, que han sabido esperar y vuelven como si nada, son los importantes, los que te hacen sonreír y sentirte amado. No es algo que necesite muy a menudo, en gran parte porque tengo a mi novio, que siempre está ahí cuando le necesito, pero en cambio hay días que lo necesito con toda mi alma, a él y a tres como él (No, no quiero una orgía XD) y es que ahora mismo necesito un abrazo, cálido, grande, fuerte de los que te frotan en la espalda mientras apoyas tu barbilla en su hombro.
Leyendo el blog de un conocido me ha hecho reflexionar acerca de un hecho que no quería reconocer, puede que hasta hoy; he cambiado, por dentro, en pequeñas cosas si, pero importantes, la más importante de ellas: pienso menos, puede que porque me haya dado cuenta de que pensar duele, pensar en mi familia duele, en mi madre, mi padre, mi hermano, hasta en mis gatos duele, pensar en mis amigos duele, pensar en mi vida duele, mientras que actuar, reir, hablar, me hace sentirme vivo, correr escaleras arriba huyendo de una manada de chonis en celo me hace sentir vivo, romper un espejo me hace sentir vivo, comerme una armada en la cabeza me hace sentir vivo, mirar a las personas a los ojos e intentar mostrar mis sentimientos me hace sentir vivo, leer un libro, coger un tren... Ya no escribo acerca de lo que pienso en el cuaderno para hacerlo material y releerlo, lo quemé lo trituré y me hice una sopa con el (la tinta se fue de las hojas y me cargué la olla).
Siempre existirá el pensamiento del "y si"; y si lo hubiera pensado mejor, y si no lo hubiera hecho, y si lo hubiera hecho... Ahora me he dado cuenta que torturarse no vale para nada, actúa, sigue a tu corazón, vive la vida de manera que no tengas nada de qué arrepentirte, pero no porque hayas seguido el camino de las elecciones correctas, sino el camino que hayas elegido y que más hayas disfrutado. Para que al final mires hacia atrás y veas tus pisadas en el suelo hundidas con firmeza, pero puedas mirarlas con una sonrisa en los labios y lágrimas en los ojos, porque esos buenos momentos se han acabado, pero volverán.
Porque gracias a esta vida, el mundo es un ciclo y lo que se va, volverá,y mejor aún, lo habrás echado de menos.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Expresión: Un pez de madera
*Antes de continuar quiero aclarar que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, si tomo nombres, objetos, lugares, profesiones o aficiones de la realidad es porque mi capacidad imaginativa es bastante pequeña*
En el campus de la universidad se impartían diversas clases extracurriculares, teatro e interpretación, canto, karate, taekwondo, flamenco, idiomas, danza contemporánea entre otros tantos.
A Adrián siempre le habia interesado el teatro, la interpretación, los escenarios, hablar delante de la gente, captar la atencion de un publico desconocido y sentir los nervios subir por su estomago y salir por su boca convertidos en palabras... pero las palabras se habían acabado. Cuando acabó la rehabilitación Adrián intento usar la danza, su cuerpo, como medio de comunicación y expresión. No tenia muy buena forma física, pero tenía memoria y mucha fuerza de voluntad. Al principio le era dificil aprender movimientos nuevos y complejos pero una vez estaban en su cabeza y en su cuerpo, se convertian en palabras, se convertían en sentimientos. Practicaba horas y horas, solo o acompañado pero siempre intentando mejorar intentando sentir y expresar.
Un día estaba en una de las zonas verdes de su campus, solo, practicando la ultima coreografía aprendida; al ritmo de las notas del arpa y del violin su cuerpo se movía con gracilidad, se crecía, era mucho mas grande de lo que se veia, llegaba al cielo, era como un cisne que alza el vuelo desde el agua, encontacto con todo lo que le rodea. Sus ojos, cerrados, sintiendo la música, reverberandola para aquel que estuviese mirando. Disfrutaba bailando, disfrutaba moviéndose, sintiendo las briznas del cesped en sus pies y el viento en la cara. Hasta que la última nota del violín sonó....aplausos. Perdió el equilibrio, le estaban mirando, vergüenza, temor, ira, miedo...cayó al suelo...
-¡Lo siento!-Corrió a ayudarle a levantarse- ¿Estás bien? No quería desconcentrarte de veras que lo siento mucho.
Un chico con gafas, arregladas con un trozo de cinta aislante, Robb.
-¿Puedes levantarte?
Adrián asintió y se levantó gracilmente, le dolia la pierna, casi vuelve al duro suelo que fue el que le lastimara.
-Te ayudo- Robb le cogió del brazo y se lo puso sobre el hombro, le ayudó a sentarse en el banco donde Adrián había dejado sus cosas.
-Si he sido culpable de tu caida lo siento, pero ahora estamos en paz jajaja- Era un sonido mágico, su risa, llegó hasta la profundidad de Adrián, aunque solo consiguiera sonreir, era algo dificil de hacer.
-La primera vez que nos vimos no me dijiste tu nombre, ¿te acuerdas del mio?
Adrián asintió, "Robb" se pudo leer en sus labios, se toco el pecho y gesticuló "Adrián"
-¿Por qué no hablas? ¿Te has hecho daño al caerte? ¿seguro que estas bien?
La cara de Adrián fue de sorpresa... Robb no sabia que era mudo, que no podía hablar. Como no pensaba hablar con nadie no se había traído el traductor. Se llevó una mano a la boca tapándosela y negó con la cabeza.
-¿Estas afónico?-Adrián no pudo hacer mas que reírse, para él era vergonzoso, era como ver reír a alguien en la tele cuando has quitado el sonido. Sacó un bloc de dibujo, donde solía hacer bocetos o dibujar lo que se le ocurría cuando viajaba. "no puedo hablar" garabateó.
-¿Por qué?
"¿Por qué?" hacia mucho tiempo que nadie le preguntaba por qué, y siempre que lo hacían solo podía responder con lágrimas resbalando silenciosamente por sus mejillas. Pero en la voz de Robb no había pena, no había compasión, era curiosidad, como si fuera lo más normal del mundo. "Mi novio fue asesinado hace dos años delante mía y desde entonces no ha salido ni un solo sonido de mi boca", era capaz de escribir del tema, lo había hecho miles de veces...
-El otro día me diste las gracias...
Adrián se quedó perplejo, no pensó que le hubiera oído, apenas si había sido un susurro, y Robb estaba muy alejado ¿cómo podía saberlo?. Por desgracia para Adrián su cara era como un libro abierto.
-Te oí, muy bajito, ¿significa que va a mejor?
Cabizbajo Adrián gesticulo "puede" pero nada mas que aire salió de su boca.
-Inténtalo
La mirada de respuesta fue de sorpresa, especialistas, familiares, le habían rogado que lo intentara y nada había dado fruto, y siempre acababa desistiendo, triste y airado.
"Hola" se pudo entender en los labios de Adrián. Con lágrimas en los ojos, "No puedo, no puedo, soy un inútil soy un llorica, no doy más que pena, intento seguir adelante pero lo único que hago es ser una carga, y para ti lo seré igual si sigues rondándome"
-...No se leer los labios, lo siento, si quieres decirme algo escríbelo por favor- Robb se dio cuenta de que no debía haberle forzado a que lo intentara.-No debí presionarte lo siento.
Adrián con las lágrimas a punto de desbordar, lo hizo, -G-r-a-c-i-a-s.- apenas un susurro inaudible.
Y comenzó a llorar desconsoladamente.
-¡Para, para! Por favor no llores no era mi intención yo solo.... lo siento ¿vale? pero por dios para ya.
Robb no sabía qué hacer,comenzó a cantar, una pequeña nana, mientras mecía en sus brazos al desconsolado chico.
Adrián paró en seco, y comenzó a escucharle, su voz era grácil, limpia y pura, llena de inocencia y alegría, viva, una voz viva, lo que le faltaba a Adrián.
-¿Mejor? Se me da bien cantar, puede que otra cosa no, pero lo mio es el canto, por eso, una persona que no puede hablar, que no puede cantar, ni gritar.... quiero ayudarte, por eso estoy aquí. Si, llámame psicópata.-Adrián negó con la cabeza, indicando que le daba igual, era normal que murmurasen cosas sobre él...
-¿Quién te regaló el mokugyo?
Una cara de extrañado y una gesticulación de un "¿qué?" fue todo lo que obtuvo por respuesta.
-El pez de madera de tu cartera, es un símbolo típico de Asia, en japón lo llaman así, además suelen ser instrumentos con los que cantan los monjes "Oh buda grande y todopoderosoooo"- Se burló, consiguió volver a dibujar una sonrisa en la cara de Adrián.
-Es hora de que me vaya, ¿seguro que podrás andar?.
Adrián Se levantó y comprobó el estado de su pierna, solo era una contusión, sonrió y asintió con la cabeza
-Aún así te llevaré hasta la estación de tren- Le volvió a coger el brazo y se lo colocó sobre sus hombros.
Sus caras estaban muy cerca, el pulso de Adrián comenzó a acelerarse, pero estaba ocupado en intentar apoyar el menor peso posible sobre Robb; por no estar atento al camino, una piedra se interpuso, Adrián se tropezó, haciendo caer a Robb sobre él.
En vez de levantarse se abrazaron, en medio del camino rodeados de gente, todas sus cosas esparcidas por el suelo, pero nada les preocupaba... tan solo sentir, vivir....
En el campus de la universidad se impartían diversas clases extracurriculares, teatro e interpretación, canto, karate, taekwondo, flamenco, idiomas, danza contemporánea entre otros tantos.
A Adrián siempre le habia interesado el teatro, la interpretación, los escenarios, hablar delante de la gente, captar la atencion de un publico desconocido y sentir los nervios subir por su estomago y salir por su boca convertidos en palabras... pero las palabras se habían acabado. Cuando acabó la rehabilitación Adrián intento usar la danza, su cuerpo, como medio de comunicación y expresión. No tenia muy buena forma física, pero tenía memoria y mucha fuerza de voluntad. Al principio le era dificil aprender movimientos nuevos y complejos pero una vez estaban en su cabeza y en su cuerpo, se convertian en palabras, se convertían en sentimientos. Practicaba horas y horas, solo o acompañado pero siempre intentando mejorar intentando sentir y expresar.
Un día estaba en una de las zonas verdes de su campus, solo, practicando la ultima coreografía aprendida; al ritmo de las notas del arpa y del violin su cuerpo se movía con gracilidad, se crecía, era mucho mas grande de lo que se veia, llegaba al cielo, era como un cisne que alza el vuelo desde el agua, encontacto con todo lo que le rodea. Sus ojos, cerrados, sintiendo la música, reverberandola para aquel que estuviese mirando. Disfrutaba bailando, disfrutaba moviéndose, sintiendo las briznas del cesped en sus pies y el viento en la cara. Hasta que la última nota del violín sonó....aplausos. Perdió el equilibrio, le estaban mirando, vergüenza, temor, ira, miedo...cayó al suelo...
-¡Lo siento!-Corrió a ayudarle a levantarse- ¿Estás bien? No quería desconcentrarte de veras que lo siento mucho.
Un chico con gafas, arregladas con un trozo de cinta aislante, Robb.
-¿Puedes levantarte?
Adrián asintió y se levantó gracilmente, le dolia la pierna, casi vuelve al duro suelo que fue el que le lastimara.
-Te ayudo- Robb le cogió del brazo y se lo puso sobre el hombro, le ayudó a sentarse en el banco donde Adrián había dejado sus cosas.
-Si he sido culpable de tu caida lo siento, pero ahora estamos en paz jajaja- Era un sonido mágico, su risa, llegó hasta la profundidad de Adrián, aunque solo consiguiera sonreir, era algo dificil de hacer.
-La primera vez que nos vimos no me dijiste tu nombre, ¿te acuerdas del mio?
Adrián asintió, "Robb" se pudo leer en sus labios, se toco el pecho y gesticuló "Adrián"
-¿Por qué no hablas? ¿Te has hecho daño al caerte? ¿seguro que estas bien?
La cara de Adrián fue de sorpresa... Robb no sabia que era mudo, que no podía hablar. Como no pensaba hablar con nadie no se había traído el traductor. Se llevó una mano a la boca tapándosela y negó con la cabeza.
-¿Estas afónico?-Adrián no pudo hacer mas que reírse, para él era vergonzoso, era como ver reír a alguien en la tele cuando has quitado el sonido. Sacó un bloc de dibujo, donde solía hacer bocetos o dibujar lo que se le ocurría cuando viajaba. "no puedo hablar" garabateó.
-¿Por qué?
"¿Por qué?" hacia mucho tiempo que nadie le preguntaba por qué, y siempre que lo hacían solo podía responder con lágrimas resbalando silenciosamente por sus mejillas. Pero en la voz de Robb no había pena, no había compasión, era curiosidad, como si fuera lo más normal del mundo. "Mi novio fue asesinado hace dos años delante mía y desde entonces no ha salido ni un solo sonido de mi boca", era capaz de escribir del tema, lo había hecho miles de veces...
-El otro día me diste las gracias...
Adrián se quedó perplejo, no pensó que le hubiera oído, apenas si había sido un susurro, y Robb estaba muy alejado ¿cómo podía saberlo?. Por desgracia para Adrián su cara era como un libro abierto.
-Te oí, muy bajito, ¿significa que va a mejor?
Cabizbajo Adrián gesticulo "puede" pero nada mas que aire salió de su boca.
-Inténtalo
La mirada de respuesta fue de sorpresa, especialistas, familiares, le habían rogado que lo intentara y nada había dado fruto, y siempre acababa desistiendo, triste y airado.
"Hola" se pudo entender en los labios de Adrián. Con lágrimas en los ojos, "No puedo, no puedo, soy un inútil soy un llorica, no doy más que pena, intento seguir adelante pero lo único que hago es ser una carga, y para ti lo seré igual si sigues rondándome"
-...No se leer los labios, lo siento, si quieres decirme algo escríbelo por favor- Robb se dio cuenta de que no debía haberle forzado a que lo intentara.-No debí presionarte lo siento.
Adrián con las lágrimas a punto de desbordar, lo hizo, -G-r-a-c-i-a-s.- apenas un susurro inaudible.
Y comenzó a llorar desconsoladamente.
-¡Para, para! Por favor no llores no era mi intención yo solo.... lo siento ¿vale? pero por dios para ya.
Robb no sabía qué hacer,comenzó a cantar, una pequeña nana, mientras mecía en sus brazos al desconsolado chico.
Adrián paró en seco, y comenzó a escucharle, su voz era grácil, limpia y pura, llena de inocencia y alegría, viva, una voz viva, lo que le faltaba a Adrián.
Y entonces el niño pudo dormir,
La llama que respira entre las cenizas
y una y dos...
El perfil adorable asoma y se extiende,
los miles de sueños se desparraman por las tierras...
Brillas tu, niño que naciste al cobijo de las noches con ojos plateados.
Aunque los años entierren los deseos bajo la tierra
yo seguiré orando...
-¿Mejor? Se me da bien cantar, puede que otra cosa no, pero lo mio es el canto, por eso, una persona que no puede hablar, que no puede cantar, ni gritar.... quiero ayudarte, por eso estoy aquí. Si, llámame psicópata.-Adrián negó con la cabeza, indicando que le daba igual, era normal que murmurasen cosas sobre él...
-¿Quién te regaló el mokugyo?
Una cara de extrañado y una gesticulación de un "¿qué?" fue todo lo que obtuvo por respuesta.
-El pez de madera de tu cartera, es un símbolo típico de Asia, en japón lo llaman así, además suelen ser instrumentos con los que cantan los monjes "Oh buda grande y todopoderosoooo"- Se burló, consiguió volver a dibujar una sonrisa en la cara de Adrián.
-Es hora de que me vaya, ¿seguro que podrás andar?.
Adrián Se levantó y comprobó el estado de su pierna, solo era una contusión, sonrió y asintió con la cabeza
-Aún así te llevaré hasta la estación de tren- Le volvió a coger el brazo y se lo colocó sobre sus hombros.
Sus caras estaban muy cerca, el pulso de Adrián comenzó a acelerarse, pero estaba ocupado en intentar apoyar el menor peso posible sobre Robb; por no estar atento al camino, una piedra se interpuso, Adrián se tropezó, haciendo caer a Robb sobre él.
En vez de levantarse se abrazaron, en medio del camino rodeados de gente, todas sus cosas esparcidas por el suelo, pero nada les preocupaba... tan solo sentir, vivir....
La manifestación de Miranda Lotto.
¿Verdad que siempre hay personas de las que se dicen que no valen para nada?
Pues yo soy una de ellas.
Desde pequeña siempre me han marginado.
Todos eran mejores que yo y avanzaban mientras yo me quedaba atrás.
Y cuando crecí, la misma historia: Voy de trabajo en trabajo
-¡Oye tú! Estas despedida, mañana ya no tendrás que venir.
-Pe.. Pero... Espere...
-Nunca pensé que fueras tan inútil.
Verás... Nunca jamás me han dado las gracias.
Porque eso significa que le has sido de ayuda a alguien.
Mi sueño era que alguien me agradeciera algo para que mi existencia cobrara sentido...
Justo entonces... Fue cuando encontré un reloj antiguo que iban a tirar los de un anticuario.
-Por lo visto es algo que se encontró el anterior dueño vete tu a saber donde. Es un reloj bonito, como ves, pero no le va la cuerda y no se pone en marcha. Ya verás que no te miento, pruébalo.
Un reloj inútil que iba a acabar en el basurero. Me sentía tan identificado con él...
-¡AY! ¡Se mueve! ¡El reloj funciona!¡Pero si nadie lo había conseguido hasta ahora! ¡Llévatelo chica!
Un reloj viejo que nadie había podido poner en marcha. Sus campanadas me llegaron al alma.
Era como si me hubiese aceptado por lo que soy.
La razón por la que soy una inútil...
...es porque sabiendo desde el principio que nada me saldrá bien, lo intento.
Porque cuando ya había decidido no volver a intentarlo, sigo erre que erre a ver si me sale.
Si no soy capaz de hacer nada...
... Lo mejor sería resignarme a ello.
Soy imbécil...
Pues yo soy una de ellas.
Desde pequeña siempre me han marginado.
Todos eran mejores que yo y avanzaban mientras yo me quedaba atrás.
Y cuando crecí, la misma historia: Voy de trabajo en trabajo
-¡Oye tú! Estas despedida, mañana ya no tendrás que venir.
-Pe.. Pero... Espere...
-Nunca pensé que fueras tan inútil.
Verás... Nunca jamás me han dado las gracias.
Porque eso significa que le has sido de ayuda a alguien.
Mi sueño era que alguien me agradeciera algo para que mi existencia cobrara sentido...
Justo entonces... Fue cuando encontré un reloj antiguo que iban a tirar los de un anticuario.
-Por lo visto es algo que se encontró el anterior dueño vete tu a saber donde. Es un reloj bonito, como ves, pero no le va la cuerda y no se pone en marcha. Ya verás que no te miento, pruébalo.
Un reloj inútil que iba a acabar en el basurero. Me sentía tan identificado con él...
-¡AY! ¡Se mueve! ¡El reloj funciona!¡Pero si nadie lo había conseguido hasta ahora! ¡Llévatelo chica!
Un reloj viejo que nadie había podido poner en marcha. Sus campanadas me llegaron al alma.
Era como si me hubiese aceptado por lo que soy.
La razón por la que soy una inútil...
...es porque sabiendo desde el principio que nada me saldrá bien, lo intento.
Porque cuando ya había decidido no volver a intentarlo, sigo erre que erre a ver si me sale.
Si no soy capaz de hacer nada...
... Lo mejor sería resignarme a ello.
Soy imbécil...
domingo, 15 de julio de 2012
Cambio...
Que su caminar sea lento,
porque su ritmo es el ritmo del cambio
y el cambio, el cambio verdadero, siempre tarda mucho en suceder.
jueves, 14 de junio de 2012
Rob
"Una anastomosis de la arteria aorta" contestó una voz mecanizada, seguida de las burlas del resto de sus compañeros; perdió la voz, hacía ya dos años de eso, Adrián era estudiante de medicina, por vocación, y era mudo. Había necesitado meses de terapia y mucha fuerza de voluntad para salir del pozo en el que se sumergió para conseguir si quiere sacar la cabeza a la superficie e intentar seguir con su vida. Gracias a las tecnologías podía comunicarse casi con total facilidad con el resto de la gente, conocía 4 idiomas, y el lenguaje de los signos, pero no tenía con quien hablar, no al menos en su clase.
-Adrián, ¿puedes venir un momento?- Le pregunto suavemente su profesor de fisionomía al acabar la clase.-
-¿Te importaría no volver a intervenir en mi clase? En cada momento que lo haces necesito 10 minutos para acallar al resto de la clase, y no puedo permitirme esta pérdida de tiempo a estas alturas del curso.-
Adrián se quedó perplejo, ese día exacto hacía dos años del accidente, era un mal día un día en el que Adrián solo quería desaparecer, esconderse bajo una piedra y que nadie ni nada notase su presencia; de modo que bajó la cabeza y se fue lentamente de clase. Estaba furioso, con su profesor, con su universidad con sigo mismo con todo el mundo...en los pasillos la costumbre era escuchar a los robots de la guerra de las galaxias, a su paso diversas onomatopeyas robóticas salían de los móviles de sus compañeros y de sus bocas. De pronto alguien le tocó el hombro; hacía tiempo que la costumbre de pegar al mudo había desaparecido, pero Adrián no iba a consentir que comenzaran de nuevo... su cara era un semblante de ira. Giró su cuerpo con toda sus fuerzas y su puño fue a parar contra la cara del joven. Tendría unos 18 años, de primero de carrera, recién entrado, carne fresca en el nido de cuervos.
Tenía los ojos marrones con una veta verdosa, muy característicos, su piel era morena, tostada al sol del mediterráneo, llevaba ropas holgadas y el pelo desaliñado; se recuperó del golpe poniendo entre su agresor y él una cartera, llevaba un pez de madera colgando....era la de Adrián.
El traductor no necesitó decir nada, la cara de Adrián lo decía todo, estaba muy arrepentido, lo sentía profundamente, su cara ahora con los ojos llenos de lagrimas a punto de derramarse, fue suficiente.
-Tranquilo, no pasa nada-dijo mientras recogía el resto de sus gafas del suelo- menos mal que tengo seguro, jeje- Esbozó una levé sonrisa, aunque el golpe le había hinchado la mitad de la nariz y le había amoratado un ojo- yo soy Rob, estoy en primero de fisio, y esta es tu cartera , es todo lo que tengo para ti, hasta luego!-
Rob se alejó a grandes zancadas, hacia las escaleras de su facultad, mientras dejaba a Adrián con una palabra en sus labios.
-Gracias- Susurró, fue todo lo que salió de esos labios muertos y fríos en 2 años de penurias, y le había sabido a gloria, lo que Adrián no sabía es cuánto le tendría que agradecer a Rob en un futuro...no muy lejano...
-Adrián, ¿puedes venir un momento?- Le pregunto suavemente su profesor de fisionomía al acabar la clase.-
-¿Te importaría no volver a intervenir en mi clase? En cada momento que lo haces necesito 10 minutos para acallar al resto de la clase, y no puedo permitirme esta pérdida de tiempo a estas alturas del curso.-
Adrián se quedó perplejo, ese día exacto hacía dos años del accidente, era un mal día un día en el que Adrián solo quería desaparecer, esconderse bajo una piedra y que nadie ni nada notase su presencia; de modo que bajó la cabeza y se fue lentamente de clase. Estaba furioso, con su profesor, con su universidad con sigo mismo con todo el mundo...en los pasillos la costumbre era escuchar a los robots de la guerra de las galaxias, a su paso diversas onomatopeyas robóticas salían de los móviles de sus compañeros y de sus bocas. De pronto alguien le tocó el hombro; hacía tiempo que la costumbre de pegar al mudo había desaparecido, pero Adrián no iba a consentir que comenzaran de nuevo... su cara era un semblante de ira. Giró su cuerpo con toda sus fuerzas y su puño fue a parar contra la cara del joven. Tendría unos 18 años, de primero de carrera, recién entrado, carne fresca en el nido de cuervos.
Tenía los ojos marrones con una veta verdosa, muy característicos, su piel era morena, tostada al sol del mediterráneo, llevaba ropas holgadas y el pelo desaliñado; se recuperó del golpe poniendo entre su agresor y él una cartera, llevaba un pez de madera colgando....era la de Adrián.
El traductor no necesitó decir nada, la cara de Adrián lo decía todo, estaba muy arrepentido, lo sentía profundamente, su cara ahora con los ojos llenos de lagrimas a punto de derramarse, fue suficiente.
-Tranquilo, no pasa nada-dijo mientras recogía el resto de sus gafas del suelo- menos mal que tengo seguro, jeje- Esbozó una levé sonrisa, aunque el golpe le había hinchado la mitad de la nariz y le había amoratado un ojo- yo soy Rob, estoy en primero de fisio, y esta es tu cartera , es todo lo que tengo para ti, hasta luego!-
Rob se alejó a grandes zancadas, hacia las escaleras de su facultad, mientras dejaba a Adrián con una palabra en sus labios.
-Gracias- Susurró, fue todo lo que salió de esos labios muertos y fríos en 2 años de penurias, y le había sabido a gloria, lo que Adrián no sabía es cuánto le tendría que agradecer a Rob en un futuro...no muy lejano...
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