Leyendo el blog de un conocido me ha hecho reflexionar acerca de un hecho que no quería reconocer, puede que hasta hoy; he cambiado, por dentro, en pequeñas cosas si, pero importantes, la más importante de ellas: pienso menos, puede que porque me haya dado cuenta de que pensar duele, pensar en mi familia duele, en mi madre, mi padre, mi hermano, hasta en mis gatos duele, pensar en mis amigos duele, pensar en mi vida duele, mientras que actuar, reir, hablar, me hace sentirme vivo, correr escaleras arriba huyendo de una manada de chonis en celo me hace sentir vivo, romper un espejo me hace sentir vivo, comerme una armada en la cabeza me hace sentir vivo, mirar a las personas a los ojos e intentar mostrar mis sentimientos me hace sentir vivo, leer un libro, coger un tren... Ya no escribo acerca de lo que pienso en el cuaderno para hacerlo material y releerlo, lo quemé lo trituré y me hice una sopa con el (la tinta se fue de las hojas y me cargué la olla).
Siempre existirá el pensamiento del "y si"; y si lo hubiera pensado mejor, y si no lo hubiera hecho, y si lo hubiera hecho... Ahora me he dado cuenta que torturarse no vale para nada, actúa, sigue a tu corazón, vive la vida de manera que no tengas nada de qué arrepentirte, pero no porque hayas seguido el camino de las elecciones correctas, sino el camino que hayas elegido y que más hayas disfrutado. Para que al final mires hacia atrás y veas tus pisadas en el suelo hundidas con firmeza, pero puedas mirarlas con una sonrisa en los labios y lágrimas en los ojos, porque esos buenos momentos se han acabado, pero volverán.
Porque gracias a esta vida, el mundo es un ciclo y lo que se va, volverá,y mejor aún, lo habrás echado de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario