En el campus de la universidad se impartían diversas clases extracurriculares, teatro e interpretación, canto, karate, taekwondo, flamenco, idiomas, danza contemporánea entre otros tantos.
A Adrián siempre le habia interesado el teatro, la interpretación, los escenarios, hablar delante de la gente, captar la atencion de un publico desconocido y sentir los nervios subir por su estomago y salir por su boca convertidos en palabras... pero las palabras se habían acabado. Cuando acabó la rehabilitación Adrián intento usar la danza, su cuerpo, como medio de comunicación y expresión. No tenia muy buena forma física, pero tenía memoria y mucha fuerza de voluntad. Al principio le era dificil aprender movimientos nuevos y complejos pero una vez estaban en su cabeza y en su cuerpo, se convertian en palabras, se convertían en sentimientos. Practicaba horas y horas, solo o acompañado pero siempre intentando mejorar intentando sentir y expresar.
Un día estaba en una de las zonas verdes de su campus, solo, practicando la ultima coreografía aprendida; al ritmo de las notas del arpa y del violin su cuerpo se movía con gracilidad, se crecía, era mucho mas grande de lo que se veia, llegaba al cielo, era como un cisne que alza el vuelo desde el agua, encontacto con todo lo que le rodea. Sus ojos, cerrados, sintiendo la música, reverberandola para aquel que estuviese mirando. Disfrutaba bailando, disfrutaba moviéndose, sintiendo las briznas del cesped en sus pies y el viento en la cara. Hasta que la última nota del violín sonó....aplausos. Perdió el equilibrio, le estaban mirando, vergüenza, temor, ira, miedo...cayó al suelo...
-¡Lo siento!-Corrió a ayudarle a levantarse- ¿Estás bien? No quería desconcentrarte de veras que lo siento mucho.
Un chico con gafas, arregladas con un trozo de cinta aislante, Robb.
-¿Puedes levantarte?
Adrián asintió y se levantó gracilmente, le dolia la pierna, casi vuelve al duro suelo que fue el que le lastimara.
-Te ayudo- Robb le cogió del brazo y se lo puso sobre el hombro, le ayudó a sentarse en el banco donde Adrián había dejado sus cosas.
-Si he sido culpable de tu caida lo siento, pero ahora estamos en paz jajaja- Era un sonido mágico, su risa, llegó hasta la profundidad de Adrián, aunque solo consiguiera sonreir, era algo dificil de hacer.
-La primera vez que nos vimos no me dijiste tu nombre, ¿te acuerdas del mio?
Adrián asintió, "Robb" se pudo leer en sus labios, se toco el pecho y gesticuló "Adrián"
-¿Por qué no hablas? ¿Te has hecho daño al caerte? ¿seguro que estas bien?
La cara de Adrián fue de sorpresa... Robb no sabia que era mudo, que no podía hablar. Como no pensaba hablar con nadie no se había traído el traductor. Se llevó una mano a la boca tapándosela y negó con la cabeza.
-¿Estas afónico?-Adrián no pudo hacer mas que reírse, para él era vergonzoso, era como ver reír a alguien en la tele cuando has quitado el sonido. Sacó un bloc de dibujo, donde solía hacer bocetos o dibujar lo que se le ocurría cuando viajaba. "no puedo hablar" garabateó.
-¿Por qué?
"¿Por qué?" hacia mucho tiempo que nadie le preguntaba por qué, y siempre que lo hacían solo podía responder con lágrimas resbalando silenciosamente por sus mejillas. Pero en la voz de Robb no había pena, no había compasión, era curiosidad, como si fuera lo más normal del mundo. "Mi novio fue asesinado hace dos años delante mía y desde entonces no ha salido ni un solo sonido de mi boca", era capaz de escribir del tema, lo había hecho miles de veces...
-El otro día me diste las gracias...
Adrián se quedó perplejo, no pensó que le hubiera oído, apenas si había sido un susurro, y Robb estaba muy alejado ¿cómo podía saberlo?. Por desgracia para Adrián su cara era como un libro abierto.
-Te oí, muy bajito, ¿significa que va a mejor?
Cabizbajo Adrián gesticulo "puede" pero nada mas que aire salió de su boca.
-Inténtalo
La mirada de respuesta fue de sorpresa, especialistas, familiares, le habían rogado que lo intentara y nada había dado fruto, y siempre acababa desistiendo, triste y airado.
"Hola" se pudo entender en los labios de Adrián. Con lágrimas en los ojos, "No puedo, no puedo, soy un inútil soy un llorica, no doy más que pena, intento seguir adelante pero lo único que hago es ser una carga, y para ti lo seré igual si sigues rondándome"
-...No se leer los labios, lo siento, si quieres decirme algo escríbelo por favor- Robb se dio cuenta de que no debía haberle forzado a que lo intentara.-No debí presionarte lo siento.
Adrián con las lágrimas a punto de desbordar, lo hizo, -G-r-a-c-i-a-s.- apenas un susurro inaudible.
Y comenzó a llorar desconsoladamente.
-¡Para, para! Por favor no llores no era mi intención yo solo.... lo siento ¿vale? pero por dios para ya.
Robb no sabía qué hacer,comenzó a cantar, una pequeña nana, mientras mecía en sus brazos al desconsolado chico.
Adrián paró en seco, y comenzó a escucharle, su voz era grácil, limpia y pura, llena de inocencia y alegría, viva, una voz viva, lo que le faltaba a Adrián.
Y entonces el niño pudo dormir,
La llama que respira entre las cenizas
y una y dos...
El perfil adorable asoma y se extiende,
los miles de sueños se desparraman por las tierras...
Brillas tu, niño que naciste al cobijo de las noches con ojos plateados.
Aunque los años entierren los deseos bajo la tierra
yo seguiré orando...
-¿Mejor? Se me da bien cantar, puede que otra cosa no, pero lo mio es el canto, por eso, una persona que no puede hablar, que no puede cantar, ni gritar.... quiero ayudarte, por eso estoy aquí. Si, llámame psicópata.-Adrián negó con la cabeza, indicando que le daba igual, era normal que murmurasen cosas sobre él...
-¿Quién te regaló el mokugyo?
Una cara de extrañado y una gesticulación de un "¿qué?" fue todo lo que obtuvo por respuesta.
-El pez de madera de tu cartera, es un símbolo típico de Asia, en japón lo llaman así, además suelen ser instrumentos con los que cantan los monjes "Oh buda grande y todopoderosoooo"- Se burló, consiguió volver a dibujar una sonrisa en la cara de Adrián.
-Es hora de que me vaya, ¿seguro que podrás andar?.
Adrián Se levantó y comprobó el estado de su pierna, solo era una contusión, sonrió y asintió con la cabeza
-Aún así te llevaré hasta la estación de tren- Le volvió a coger el brazo y se lo colocó sobre sus hombros.
Sus caras estaban muy cerca, el pulso de Adrián comenzó a acelerarse, pero estaba ocupado en intentar apoyar el menor peso posible sobre Robb; por no estar atento al camino, una piedra se interpuso, Adrián se tropezó, haciendo caer a Robb sobre él.
En vez de levantarse se abrazaron, en medio del camino rodeados de gente, todas sus cosas esparcidas por el suelo, pero nada les preocupaba... tan solo sentir, vivir....